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Estoy tumbada sobre la hierba con vistas a las montañas alpinas. El viento acaricia mi piel mientras el sol la dora. Hoy es el día de descanso. Y lo estoy saboreando como un regalo. Las nubes dibujan de blanco el cielo y se funden con la poca nieve que queda entre los picos. Los nombres que había leído algún día en un papel ahora tienen forma: El diente del Gigante, el Dru, las Grandes Jorases, el Mar de Glase, …

Estos días he escalado dos magníficas rutas aquí en Envers. “La Piage” TD Sup. 6a+. 200m, a la Tour Verte (2760m) con Ruth, la misma tarde de subida al Refugio. Y “Amazonia” TD Sup. 6a+. 370m. en la 1ª Pointe des Nantillons (2.921 m) con Fiona y Naila.

Estamos haciendo alpinismo en el lugar que le dio el nombre y me siento afortunada. Poder disfrutar de esta grandiosidad de la naturaleza. Caminar por un mar de hielo. Escalar torres de granito que parecen imposibles. Y sobre todo ir descubriendo a mis compañeras de equipo.

Mujeres Guerreras, en llamas, caminando y recorriendo el mundo. Buscando retos, cumpliendo sueños, superando miedos. Si nos miras de cerca, una a una, podrás ver las heridas de guerra. Nos atamos a las mismas cuerdas y ascendemos montañas, rutas, vías, picos…Nuestro límite es el cielo. Y “el infinito está a solo dos pasos por delante del que abre huella.”

Después en el Refugio todo sabe mejor. Las risas llenan la sala y lo inundan todo. Esto forma parte de la montaña y la enriquece. Las vivencias compartidas, comer, beber, bailar, jugar, hablar, reír hasta que te duelan las orejas, soñar, dibujar reseñas, compartir, creer, dudar y apoyarse unas a otras.

Me gusta mi Equipo de Guachitas ricas, como diría Inés Dussaillant, una chilena que nos conquistó a todos. Ahora ella sonríe y nos echa fotos. Mientras Fiona lee y Diana toma el sol, en el increíble patio de nuestra casa en las alturas.

De estos momentos no se suele escribir. Al final solo se cuentan las ascensiones y los momentos intensos de escalada.
Pero creo que los pequeños detalles son dignos de mención y aquí tendrán su hueco.

En el Refugio se comparten historias, anécdotas, aventuras, conocimientos, info, partes meteorológicos,… Se conocen personas de otras partes del mundo unidas por una misma pasión,  escalar Montagnes. Y se disfruta de la vida, que para eso estamos.

Mañana será otro día, nos volveremos a cargar de hierros y de cuerdas en busca de aventuras. Algunas iremos a la Auguille de la Republica y otras al Grepon. Y cuando nos encontremos en tramos claves, echándole garra y temblando de miedo y de frío, nos acordaremos de estos momentos de relax, como un oasis en el desierto.

He aprendido que para disfrutar del descanso hay que estar cansado, de la comida- hambre, del agua-sed… 

Y la montaña te da eso. No sólo se disfruta mientras se está en ella,  también te llena de luz y de sueños los días de descanso.

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